Cuando organizas un evento especial —ya sea una boda, una comunión, un cumpleaños o una celebración de empresa— hay algo que todos tus invitados recordarán: la experiencia. Y dentro de esa experiencia, hay detalles que marcan la diferencia. Uno de ellos, sin duda, es contar con un cortador de jamón profesional en vivo.
En La Jamoná lo sabemos bien: llevamos años siendo parte de momentos únicos, llevando el mejor jamón ibérico y un servicio impecable a eventos por toda Andalucía. ¿Por qué contratar a un cortador profesional? Aquí te lo contamos con jamón en mano:
1. Un toque de elegancia… y de espectáculo
El corte en directo no solo es un lujo para el paladar. Es puro arte. Ver cómo se trabaja la pieza, cómo se colocan con mimo cada una de las lonchas, transforma cualquier rincón en el punto de encuentro de tus invitados. Es una experiencia sensorial que le da nivel a tu celebración.
2. Corte perfecto, sabor inigualable
Un buen jamón se merece respeto. Y eso empieza por un corte profesional. No es solo cuestión de técnica: es conocer el producto, saber de dónde sacar cada matiz y cómo lograr que cada loncha tenga el grosor, textura y presentación ideales. Y sí, eso se nota. Y mucho.
3. Maridajes que elevan cada bocado
Nuestro trabajo no termina en el jamón. En La Jamoná te ayudamos a crear una experiencia gastronómica completa: con quesos curados, pan artesano, fruta de temporada, aceites… Combinaciones pensadas para sorprender a todos los paladares. Porque cuando algo está bien acompañado, se disfruta el doble.
4. Estética que enamora
Sí, la presentación importa. Y mucho. Desde el montaje del jamón hasta los utensilios o la presencia del cortador, todo suma a la estética de tu evento. Es un detalle que, además de sabroso, es fotogénico. Porque en una celebración cuidada, cada rincón cuenta.
5. Producto de primera, trato cercano
En La Jamoná no solo llevamos jamón: llevamos alma. Seleccionamos cada pieza con mimo, cortamos con pasión y servimos con cariño. Nuestro objetivo es que tú y tus invitados viváis una experiencia auténtica, de esas que se recuerdan con una sonrisa (y con sabor a ibérico del bueno).












